7 Motivos para Utilizar Carrete en Fotografía Callejera
En la era digital, es poco frecuente ver gente utilizando cámaras analógicas. No es que se hayan olvidado, eso nunca, pero sí que se han visto ampliamente superadas en uso por las digitales. Gracias a las obvias facilidades que éstas otorgan en nuestra cultura occidental (y allá donde ejerce influencia), donde la inmediatez está a la orden del día, han conquistado los mercados de forma aplastante y de forma permanente.
Por esta razón, cuando me ven por la calle con una telémetrica puramente manual, utilizando carrete en blanco y negro, hay quien me pregunta el por qué de mi elección. No es para llamar la atención, ni hacerme el exquisito (bueno, quizás un poco sí), sino por los siguientes motivos:
1- No Hay Pantalla LCD
Cuando me inicié hace cosa de un año, mis fotografías eran terribles y mediocres, en el mejor de los casos. Tal como comenta Charlie Kirk en este documental (http://vimeo.com/29361738), me fastidiaba tanto verlas que rápidamente busqué una forma en que pudiera seguir fotografiando y disfrutando de la experiencia sin poder ver esas atrocidades.
Las cámaras analógicas se presentaron como la opción más natural a elegir.
Con la práctica entendí que el no poder ver las fotografías tenía otro montón de ventajas. Me centró en la experiencia de fotografiar en la calle, olvidándome del resultado final. Aprendí que el ritmo es importantísimo, y que hay que ejercitarlo como en cualquier otra disciplina. Con las digitales, sacaba una foto y la miraba. Sacaba otra, y volvía a chequearla. Así no entraba nunca en calor, no terminaba de encajar en el ambiente, en el sitio donde estaba fotografiando. En cambio ahora, siento un ritmo en la acción mecánica de mirar por el visor, y apretar el “gatillo”, en ese buscar y seleccionar.
Es como cuando salimos a correr. Si cada dos pasos nos frenáramos, nunca encontraríamos ese ritmo que nos haría correr los 5 kilómetros (o los que nos de la gana). Pero si empezamos lentamente, y poco a poco vamos subiendo la intensidad, para volver a bajarla hacia el final, nuestro cuerpo y mente se adaptan a ese ejercicio, a esa actividad.
Ésto se puede extrapolar perfectamente a la fotografía callejera, o street-photography. El salir a caminar, buscar aquello que nos interesa, fotografiarlo, todo ese conjunto es una actividad física y mental muy intensa, que si la interrupimos a cada segundo, nunca logra consolidarse.
Además, ver el resultado inmediatamente nos crea más presión cuando no logramos lo esperado, cosa que puede estresarnos y estropearnos la experiencia de fotografiar, o puede relajarnos si conseguimos una buena foto, no poniendo el mismo esfuerzo o atención durante el resto de la sesión.
2-Nos Hace Más Selectivos
Todos los que nos formamos en la era digital encontramos que volver a los andares analógicos impone mucho respeto. Casi no hay automatismos, los carretes y revelados parecen carísimos, y no vemos nada de lo que estamos haciendo.
Y precisamente por ésto, empezamos a entender y a encarar la fotografía de otra manera. En mi caso, empecé a ser más cuidadoso y a seleccionar mejor lo que quería fotografiar. Ésto a la vez me hizo más consciente de lo que me interesa realmente en la calle. Empecé a tomarme las cosas con más calma, una actitud más “zen”, y menos alocada. Lo que me lleva al siguiente punto…
3-Es Más Fácil Editar las Fotos
Desde que utilizo carrete, se simplificó enormemente la tarea del editado de imágenes para los proyectos que tengo en marcha. Aunque no escatimo en carretes (por lo que mencionaba anteriormente del ritmo, y porque revelo en casa), disparo menos que en digital. Ésto hace que tenga menos cantidad de fotos, y normalmente una aceptable por carrete, y una buena cada diez o quince. Así, cuando examino los negativos, me pongo a buscar esa aceptable, y me olvido de todas las demás.
Menos es más.
4-No Podemos Eliminar las Fotos
Más de una vez me pasó que al mirar por la pantalla de mi digital, y satisfecho con el resultado, quise bloquear la imágen y terminé borrándola accidentalmente.
Con el carrete no podemos borrar ninguna de esta forma (podemos velarlas si somos poco cuidadosos, todavía peor). Pero más importante aún, durante el editado de las digitales, es común que borremos cosas que no nos interesan en ese momento, cuando sería interesante que las guardaramos para el futuro. En cambio, no suelo tirar ningún negativo, ni recortar fotogramas que no me gustan.
Uno nunca sabe cómo van a evolucionar nuestros gustos e intereses, por lo que guardar nuestras fotos (con criterio, claro) podría ser beneficioso si algún día miramos atrás y re-descubrimos una forma de mirar diferente, o simplemente, buenas fotografías olvidadas y pasadas por alto.
5-Nos Hace Esperar
El esperar a ver las fotos es para mí de lo más terapéutico. Impaciente por naturaleza, el analógico está cambiando incluso mi actitud ante la vida en muchísimos aspectos.
Fotografiando en el verano de Buenos Aires en 2011, no vi nada de aquel trabajo hasta 3 meses después. El resultado: no estaba contaminado con la emoción del momento, y pude seleccionar y editar las fotos de forma más objetiva. No me dio pena descartar a la primera las que creía en su momento podían servirme, y me dejé sorprender por otras que no recordaba haber fotografiado.
Garry Winogrand, por ejemplo, podía esperar hasta un año antes de ver sus tiras de contactos. Así, le era fácil descartar lo inservible, como si se tratase de otra persona, como si aquello no fuera con él.
6-Parecemos Guiris Excéntricos
Recuerdo la vez que alguien me preguntó por la calle “Pero..¿ y eso qué es?”, señalando mi telemétrica negra encintada para tapar los logos. “¡Una cámara vieja!”, respondí sonriendo. “¡Ah, qué cosica tan rara!”.
Desde el primer día que empecé a usarla, quedé impresionado por las reacciones tan positivas de la gente. Muchas veces no se dan cuenta de que están siendo fotografiados, y en tantísimas otras, suelo arrancar sonrisas de sorpresa (aunque no faltan los serios). Internet es un gran aliado, y a la vez un poderosísimo enemigo. Creo que el hecho de fotografiar con cámaras antiguas o de carrete transmite otra sensación completamente distinta al sujeto fotografiado, una más inocente quizás, o menos amenazante. El mensaje que llega es que no vamos a subir esa foto suya inmediatamente a ningún sitio, o a imprimirla en el momento para enseñársela váyase a saber quién. Con el analógico hay que revelar, escanear, procesar e imprimir, o ir a un cuarto oscuro (que ya no hay tantos) a hacer la ampliación, o llevarla a algún laboratorio…el proceso es más largo, más lento que sacar con una digital en jpeg, llegar a casa, bajarla al ordenador y subirla enseguida a Flickr, por ejemplo.
Con todo, parecemos un tanto loquitos utilizando tecnología antigua, y podemos despertar simpatía por nuestras formas excéntricas de sacar fotos a desconocidos.
7-Estéticamente es una Maravilla
Éste es el motivo más personal, y hay quien pueda estar de acuerdo o no. Hay programas como DxO, o Silver Efex Pro que imitan muy bien el acabado del analógico en digital, tanto, que a veces casi no puede distinguirse entre uno y otro (a mí me han engañado más de una vez). Pero a fin de cuentas, es eso, una imitación.
Me gusta la autenticidad, legado y tradición del carrete, su grano, su fisicalidad, sus limitaciones, y tipos diferentes. Simplemente, todo el proceso y resultado final me parecen apasionantes y hermosos.
¿Y vosotros, qué motivos tenéis para utilizar carrete en vuestra fotografía? ¿Coincidís con algunas de las mías, o tenéis algunas diferentes? ¡Leamos esas opiniones!








Totalmente de acuerdo. Estás cargado de razón en cada uno de los argumentos (me encanta el de parecer guiris excéntricos); pero sobre todo estoy de acuerdo con el último. Enhorabuena por el articulo; es un placer leer reflexiones personales sobre un tema como este.
Hola, Alfonso. Muchas gracias por tu comentario, es genial que la gente se anime a comentar y dar su opinión. Hace que todo valga la pena. ;) ¡Un saludo!
Joder, me parece estar escuchándome a mí mismo.
Resulta que yo he hecho el camino inverso al normal. Empecé hace 4 años con una reflex digital que me regaló mi amor, y desde el primer momento, la experiencia me enganchó.
Con la digital, empecé a experimentar con objetivos manuales, no soy nada amigo de los automatismos. Por ello, le compré a un tipo, de segunda mano, el objetivo que buscaba, un 50 mm Karl Zeiss Planar 1,4, pero… con él tenía que comprar una cámara analógica que tenía el muchacho, una Zenit E, edición especial Juegos Olímpicos Moscu 1982, y el objetivo original de esta cámara, un Helios 45 mm, además de algunos adaptadores para la digital que venían en el “lote”.
Cuando la cámara y los objetivos me llegaron, lo primero que hice fué montarle el 50 a la digital y tirar día y noche con el durante más de un mes. Pero, la cámara quedó relegada en mi oficina, así que una buena mañana de un sábado que trabajaba, me acerqué a la tienda de revelado que había enfrente de mi trabajo, (se la ha comido esta crisís), y comprar un carrete de 24 en blanco y negro, ni que decir que la tía me miró con cara rara, y me dió el último que tenia, un fuji.
Monté la cámara en la esperanza de que no funcionara y en menos de 10 minutos tiré las 24 exposiciones, eso sí, buscando exprimir la cámara, y el resultado después de que la misma muchacha me dijera con los ojos abiertos, “Yaaa????”, fué espectacular.
Desde entonces, mis cámaras no han dejado de multiplicarse, he aprendido gracias a un entusiasta de la fotografía de solo 19 añazos y un máquina autodidacta del laboratorio, a revelar en blanco y negro, (una lástima no tener espacio para positivar) y de hecho, en estos momentos disparo más en analógico que en digital.
Por eso, confirmo todos y cada uno de tus comentarios.
Un abrazo amigo y un estupendo trabajo el tuyo.
Seguimos en contacto.
Hola, Perikoperikon. ¡Qué buena anécdota, la muchacha sí que tuvo que asombrarse! Y qué grata sorpresa tiene que haber sido esa Zenit, ¿verdad? Como siempre, el analógico viene de la mano de lo inesperado. Muchas gracias por dejarnos tu opinión y experiencia personal. Hace que todo sea mucho más enriquecedor. Otro abrazo, y seguimos en contacto, claro que sí.
La dinámica del click es totalmente distinta, estoy de acuerdo con el artículo, y si le sumamos el revelado manual, variando químicos, tiempos de revelado y temperaturas logramos resultados a medida de cada uno teniendo un control total de la imagen, larga vida al film!
¡Hola, Pablo! Efectivamente, el revelado es como la cocina, hay determinadas formas de “cocinar” nuestros negativos, pero eventualmente cada uno encuentra sus formas, recetas y tiempos preferidos para lograr aquello que buscamos. Parte de la magia del film, sin duda. Un saludo, y gracias por pasarte.
me ha hecho gracia lo de los guiris excéntricos. he de reconocer que alguna vez me ha pasado y lo de dónde vas con esa cámara si tu tienes una buena, en referencia a mi reflex dígital, me lo han dicho en alguna ocasión.
Coincido contigo que el resultado, sobre todo en blanco y negro, no tiene nada que ver a lo que obtienes en digital. este fue el motivo que me hizo entrar a la fotografía con película.
Gracias Gothalo por pasarte y dejar tu opinión. Como tú, también creo que no hay comparación entre el acabo de la plata, y los píxeles. Éstos los veo demasiado perfectos, demasiado bien organizados. Nada como las pequeñas imperfecciones.
Hola Matias,
Excelente artículo, está muy bien leer los motivos por el que cada cual todavía trabaja en analógico (ya sea en fotografía callejera o en general). Supongo que como casi todos nosotros, disparo tanto en digital como en analógico, pero en cualquier caso ahí van las tres razones principales por las que disparo más en analógico que en digital:
1. Paz. Así de sencillo, me siento en paz cuando disparo en analógico. En digital siempre hay algo más de lo que estar pendiente, el visor siempre ofrece un exceso de información, todos los accesos directos están ahí pidiendo ser tocados para modificar la foto que vamos a tomar. Para mí es algo estresante, no me desagrada en absoluto, pero en analógico disfruto plenamente de la sensación de encontrar la fotografía. En fotografía callejera aún más, cuando encuentro la situación que merece una foto tan sólo selecciono la apertura que creo que es adecuada, después me llevo el visor a la cara, ajusto velocidad, enfoque…respiro, espero el momento y hago sonar el obturador. No hay nada más, no hay segunda toma, ni tercera, no hay un…¿y si modifico éste parámetro?
2. Blanco y negro. Disparo en blanco y negro en digital, pero el resultado no está, ni por asomo, cerca de los resultados de los haluros de plata.
3. Grano. El grano es belleza, el pixel no, así de simple.
Luego hay otras muchas razones, como la belleza de las cámaras, el precio de las ópticas luminosas, mucho más contenido que el de las modernas pensadas para trabajar sobre cuerpo digital…pero mis tres razones son ésas.
Saludos,
Manuel
Hola Manuel,
Muy buenos puntos. Me ha gustado muchísimo tu referencia a la sencillez de los visores de las analógicas. Con la que llevo actualmente, lo único que tengo son unas flechitas, y nada más. En cambio, si por alguna razón necesito usar la digital, me choca bastante cada vez ver la cantidad de números, letras, flechas, y demás indicaciones que parecen inundarlo todo. Al final hacen que la experiencia sea menos intuitiva, y más lenta.
Y ayuda mucho la limitación de no poder cambiar de color a blanco y negro de un fotograma a otro. Ésto nos obliga a pensar realmente qué queremos de nuestra fotografía, a buscar razones por las cuales usar una, u otra.
Gracias por pasarte. ¡Saludos!
Hola, vaya que buenas razones, creo que las comparto todas, en lo personal la era digital me cautivó solo por un momento, un día me di cuenta que una digital nunca podrá ser valiosa en el futuro, los mejores equipos digitales se convierten en basura obsoleta muy pronto, en cambio, veo mis cámaras viejitas, fuertes, robustas, fieles que lo único que piden es un poco de tu tiempo, un carrete, tus ojos y tus manos para hacerte sentir lo que las otras no, revelar en casa, echar a perder carretes, mancharse, llenar la cocina de olor a vinagre (y mi mujer reclamando el gasto de agua) no tiene igual.
La mayor de mis razones para seguir análogo es que aprendí a componer un cuadro, a poner elementos en donde yo quiero que estén, pensar en blanco y negro o a color con filtros y a valorar esa ventanita de mi cámara que solo llega hasta el número 12 o 16 y me indica que debo cambiar carrete.
Que buen sabor leer todo esto Matías!
Saludos!
Hola José,
Sí, con las digitales tengo la misma impresión que con los ordenadores. Pasa el tiempo y aunque sé que no son malas (porque en su momento me sirvieron para los que las necesitaba), siempre termino teniendo la sensación de que envejecen mal, que ya no sirven, y que tengo que cambiar. Me puede la presión del mercado, finalmente.
En cambio, con las analógicas, no tengo ni siento esa presión de tener lo último. ¡No necesito más, salvo que sigan fabricando carretes!
Tu razón es otra muy importante, la que nos obliga a pensar más en lo que buscamos. ¡Gracias por compartirla con nosotros!
Saludos
Muy buen articulo Matias! Me sentí identificado en cada uno de los puntos. Hace poco tuve la posibilidad de Viajar por Latinoamerica, recorriendo 5 países. Al salir me cargue con mi Nikon FM, 2 lentes y 20 rollos. Durante dos meses disfrute todos los días de hacer fotos. El hecho de poder superar mi ansiedad de ver los resultados inmediatos a partir de las camaras analogicas me hizo disfrutar el simple hecho de fotografiar. Incluso llegue a pensar que si algo pasaba con los carretes (si al revelar no salia nada por ejemplo) igualmente me sentia muy satisfecho por haber hecho el ejercicio de pensar cada foto. Mis estadísticas son similares a las tuyas….de cada 36 fotos generalmente me quedo con 2. Al principio entendía esto como algo frustrante. Pero con el tiempo entendí que esto no era así, sino que uno agudiza el ojo y rescata lo que realmente se siente cómodo.
Bueno un saludo desde Argentina, gracias por hacer este blog.
Gonzalo.
Les dejo mi flickr. Todavia estoy revelando, les dejo algunas fotos para ver.
http://www.flickr.com/photos/lecombat/
Hola
Estupendo artículo, estoy totalmente de acuerdo en todo, aunque añadiría que la fotográfica digital son “cybor”, replicantes unas de otras por muy distintas que sean, las pantallas las hacen irreales, una especie de zombis, mientras las analógicas, por lo dicho en el artículo, tiene vida propia, cada foto es única, irreplicable, tienen alma.
En mi caso particular empecé hace unos añitos, con una Agfa Happy, una cámara de 110, tiempo más tarde calló en mis mano una Zenit, uff, que diferencia, compre varios objetivos M42, y… descubrí los Tamron. Luego compre una Canon EOS 1000 N, y alguno objetivo más, y la Zenit se rompió.
Luego me pase a lo digital, con una Pentax, y una Canon 40D, y más objetivos, alguno que otro, y la mochila, y aquello y lo otro, y siempre llevando lo imprescindible, pero siempre cargado. Y me canse. Vi la Fujifilm X100 y me entró el gusanillo de cambiar para simplificar. Al final he comprado una Olympus XZ-1. Una maquina genial, con la qua ya paso de objetivos y de mochila. Pero, pero, pero…
Ya he dicho que compra unos Tamron en su momento de montura intercambiable, y ahora me he agenciado una Fujica AX3, y genial. Solo para blanco y negro. Aunque h ahí no queda la cosa, pues estoy esperando recibir una Olympus 35 SP, que parece que está muy bien, ya veré lo que sale, pues nunca he usado telemétricas.
Y la cocina la hago en casa, después de tanto tiempo sin llevar carretes a la tienda de turno, he optado por reverla yo mismo, y, de momento, satisfecho con la experiencia.
Así que la experiencia ha sido de iba i vuelta, de analógico al digital y ahora vuelta al analógico, aunque ya sin prescindir de los pixel, pues aunque hago B/N, la digital la llevo siempre en el bolsillo por así acaso. Y pese a todo lo dicho, y del sibaritismo de la Fujica y la 35SP, en cuanto que pueda, aun falta un poco, me hare con una Nikon D800.
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Totalmente de acuerdo.
Yo, rara vez salgo de casa sin una cámara. Para el día a día, prefiero las telemétricas, porque son pequeñas, ligeras, prácticas y discretas. Ideales para pasar desapercibidas y mucho menos agresivas para el sujeto fotografiado. Eso hace que no se rompa el ambiente y mantiene la escena más natural.
No tengo cámara digital y nunca he tenido la tentación de tener una. Eso sí, ante una cámara analógica, no me puedo resistir.
¡Larga vida a la fotografía argéntica!
No he podido leer todos los comentarios y tampoco he podido evitar decir lo que pienso, y es.. para mi las fotos digitales las veo perfectas, nitidas, aburridas y planas, es mas, aunque me gusta a tope la fotografia, no me atraen lo mas minimo las hechas con digitales, estoy registrado en Flickr pero nunca miro las de los demas, y de las que pongo yo no doy opcion a hacer comentarios porque sé que la mayoria por no decir todos utilizan digitales y no me identifico con ellos, por lo tanto su opinion no me diria nada. Espero no haber ofendido a nadie, porque nada mas lejos de mi intencion. Les envio un saludo a todos .