Canaletto, el primer fotógrafo

Hay un consejo que jamás me cansaré de repetir para hacer mejor fotografías: id a museos, observad a los grandes maestros y estudiad sus composiciones, de ahí se puede aprender mucho, muchísimo.

El caso es que como en Madrid el Museo del Prado es gratis a partir de ciertas horas, volví a deambular por allí un rato el otro día y me paré delante de unos cuadros de Canaletto que hay – no el mostrado más abajo -. Canaletto es uno de mis pintores preferidos, de hecho, en mi habitación cada mañana me levanto viendo un cuadro suyo colgado en la pared (hecho a partir de un puzzle de 500 piezas). Bueno, pues allí contemplandolo, empecé a pensar en cosas que había leído acerca del uso de las cámaras oscuras… se pueden leer teorías terroríficas por ahí. El otro día, por ejemplo, lei un ridículo artículo que básicamente decía que si la música de Bach sigue gustando hoy en día no es porque fuera buen músico, sino porque, como componía en clavicordio que era mucho más primitivo que el piano, al oírlo en este útlimo, todo suena mucho mejor porque Bach ya se había esforzado en que sonara bien en algo tan tosco. Me pregunto si ese tipo sabría que prácticamente lo único que ofrece el piano frente al clavicordio – la posibilidad de sonar “piano” o “forte” -, ya lo ofrecía el órgano en tiempos de Bach y él lo sabía.

Bueno, pues recuerdo haber leído en algún otro sitio que cuando vemos un cuadro muy, muy perfecto, de un realismo bárbaro la cámara oscura anda por ahí de forma que el artista sólo tenía que calcar lo que veía… vamos, que Canaletto no es que fuera buen pintor, sólo calcaba muy bien utilizando algo parecido al Mega Proyector Princesas Disney en versión beta. No voy a extenderme en lo absurdo de esa frase. Un reduccionismo siempre es estúpido, pero más aún si es de ese tipo. Es cierto que la cámara oscura se “ve” – más bien, se intuye – en algunos cuadros, especialmente en arquitecturas y bodegones y también en cuadros de Canaletto, pero éste último tiene una forma de captar la acción que cuando uno mira sus cuadros, no puede menos que pensar en lo cercano que se encuentra de la fotografía. Os muestro este ejemplo:

¿Es o no es una fotografía? Viendo un cuadro así me vino a la cabeza esto: si Canaletto hubiera nacido doscientos años más tarde, habría sido fotógrafo. Fijaros en la composición, en los “personajes”, cada uno haciendo algo, en cómo ha cortado las góndolas de los lados y de abajo, en esa sensación de “instante congelado en el tiempo”. Casi parece una imágen propia de la fotografía callejera.

Me pregunto cuántos me vais a calificar de “enteradillo” por este artículo… ¿perderé tantos lectores como con el de Claves para calar a un gilí? :-)

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3 comentarios en “Canaletto, el primer fotógrafo

  1. Lo de los “Gilis” fue para reír. Esto es para mi realmente importante, sobretodo para aprender a usar la luz natural de la mejor manera, y vaya que los museos de Madrid me gustaron, sobretodo el Thyssen por que abarca muchas épocas y artistas contemporáneos por ejemplo ver cuadros de Antonio Lopez me maravilla por su manejo de luz de la ventana, de los clásicos es difícil escoger pero unos de mis favoritos son Rubens y Ribera.
    Gracias y saludos!

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