La fotografía, una estrategia de resistencia

“Trabaja de manera crítica, intenta imaginar maneras alternativas de relacionarte con el poder,

de dispersarlo, de negar que las cosas han de ser de un modo determinado”.

Barbara Kruger

El activismo tiene tantas formas como comunidades, sociedades o individualidades existen. Desde el surgimiento de estructuras alternativas de organización hasta la búsqueda de medios diversos de expresión y difusión desde donde ejercer una crítica al discurso del poder cuando se produce una situación de abuso económico, político y social. Lo que si tienen en común todas estas prácticas es que surgen de la necesidad por crear estructuras y redes que si respondan a una realidad ninguneada y exenta de voz, oprimida.

¿Puede la fotografía ser un vehículo de transformación social?¿Puede ser una estrategia de resistencia, una práctica activista?

Son muchos los fotógrafos/as que han encontrado en esta disciplina una herramienta útil de lucha como elemento de transformación social, activismo político o denuncia. Os quiero mostrar algunos/as que desde el documentalismo, el fotoperiodismo, la fotografía de calle, espacios que al fin y al cabo, se superponen y beben unos de otros, ofrecen una mirada incondicional desde el compromiso social.

En 1929 la caída de la bolsa en EEUU originó una de las crisis más devastadoras para la sociedad americana que rápidamente se trasladó también a la mayoría de los países europeos. Conocida como la Gran Depresión sumergió en la miseria a la gran parte de la población durante casi una década. Dorothea Lange fotografió las graves consecuencias del desplome económico. En sus fotos muestra la desesperación y la desesperanza de campesinos y desplazados, dos de los colectivos más afectados por la crisis, ante la falta de soluciones, de respuestas y la cobertura de las necesidades básicas. Su sensibilidad y la dignidad con que fotografía a las personas que sufren son la denuncia de una situación insostenible.

Dorothea Lange

Susan Meiselas, basa su trabajo en el compromiso con los derechos humanos. Definida así misma como fotógrafa documental fotografió desde Junio de 1978 a Julio de 1979 la insurrección en Nicaragua que acabó con el derrocamiento del gobierno dictatorial de Somoza. Contribuyó posteriormente a la recuperación de la memoria colectiva incluyendo sus fotografías en grandes murales en la calle donde se habían hecho originariamente las fotografías. Su trabajo en América Latina también sirvió para denunciar la masacre que, aunque negada por el Gobierno, tuvo lugar la tarde del 10 de diciembre de 1981 en El Mozote, Chile, donde el Batallón Atlacatl del ejército salvadoreño fusiló a una población entera.

Desde su primer trabajo Carnival Strippers hasta su proyecto en el Kurdistán se ve la tenacidad con la que Susan Meiselas trabaja. Utiliza la fotografía como método de resistencia ante el olvido y la opresión mostrando realidades escondidas.

Susan Meiselas. Mujer de Monimbo llevando a casa a su marido muerto.

La Bestia” como se conoce el tren que une México con EEUU recorre uno de los trayectos más peligrosos en el éxodo habitual de miles de migrantes centroamericanos. Isabel Muñoz documentó durante tres viajes la vida sobre este convoy fotografiando el dolor más profundo y la ilusión de conseguir una vida mejor en EEUU. El trabajo recoge crudas escenas del terror, el cansancio y las consecuencias de este viaje donde no sólo se lucha contra el tren sino también contra el asalto, el secuestro, el abuso, la violación. Como relata la propia fotógrafa: “En todas las fronteras hay similitudes pero ninguna es comparable al desamparo, el peligro, la violencia, los abusos o la indefensión que se vive en ésta. Por otro lado, es alarmante la impunidad de los agresores”.

Isabel Muñoz. La Bestia.

No sólo la denuncia de una situación, sino el coraje de aquellas personas que viven sumidas en la violencia es lo que destaca Emilio Morenatti en su serie de 15 imágenes de mujeres pakistaníes agredidas con ácido. Los retratos son desgarradores, siendo la voz de estas mujeres desde la dignidad y la valentía. Dejando a un lado el victimismo, el fotógrafo retrata con gran respeto y compromiso a estas mujeres. Cada retrato es la denuncia de una situación atroz pero consentida. Poner imagen a una realidad tan inaccesible es una gran ayuda para frenar estas agresiones.

Emilio Morenatti

Sincero, sin pelos en la lengua, claro y sobre todo comprometido, Gervasio Sánchez fotografió las consecuencias de las minas antipersona que provocan a diario muertes y mutilaciones a población civil. Desde la intimidad compartida y la cercanía de las personas que fotografía Gervasio Sánchez denuncia las consecuencias de la indiferencia de países como el nuestro, quien fue uno de los principales exportadores de armas. Como fotoperiodista y desde una conciencia social ha documentado muchos conflictos armados cuyas escenas son sobrecogedoras e invitan a una reflexión profunda sobre sus efectos atroces. Os invito a que paséis por Tabacalera para visitar la exposición que hasta el 10 de Junio muestra toda su trayectoria.

Sofía y Alia. Vidas minadas. Gervasio Sánchez

La denuncia de la violecia es clave en su trabajo. Walter Astrada fotografía desde la proximidad la violencia y el terror que ejercen unos sobre otros. Una violencia indiscriminada. Trabajos como los desarrollados sobre la violencia contra la mujer en Guatemala o el Congo o la documentación de la masacre en Madagascar ante las protestas contra la corrupción y los disturbios en Kenia tras las elecciones, recogen la violación sistemática de los derechos humanos, muestran en definitiva la violencia del poder.

Walter Astrada. 17 enero 2008. Kenia.

Creer en que la fotografía por si sola puede cambiar el mundo es ingenuo y pretencioso pero si puede ser un gran catalizador de transformación de la sociedad. ¿Qué pensaís vosotros?

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6 comentarios en “La fotografía, una estrategia de resistencia

  1. Un gran artículo. Respecto a su contenido, como bien dices es ingenuo pensar que la fotografía puede por sí sola cambiar nada, pero es el vehículo perfecto para la denuncia de determinadas situaciones y la concienciación de la sociedad.

    Saludos,
    Manuel

  2. Fantástico reportaje Erika, tienes mucha razón en que mediante la fotografía, aún se puede hacer mucho, aunque, como dice el gran Gervasio, “no podemos cambiar el mundo, pero si podemos ayudar a que el resto de la gente lo conozca”.

    Excelente trabajo, felicidades, un motivo más para seguir muy de cerca este interesante blog.

  3. Encantado! por supuesto que la fotografía es un vehículo de transformación, eso es lo que cada foto hace de una u otra manera, la fotografía puede ser tan poderosa como las palabras.

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