Entrevista: Eduardo Momeñe

Pablo Acquila

Con motivo de la inauguración de la exposición de jóvenes talentos “Pasión: Fotografías en la Azotea”, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, tuve la oportunidad y suerte de charlar durante unos breves minutos con Eduardo Momeñe. Para quienes no le conozcan, es fotógrafo, autor de La Visión Fotográfica: Curso de Fotografía para Jóvenes Fotógrafos y otros muchos ensayos, coordinador del Máster de Documentalismo y Narración en EFTI, y comisario de exposiciones como la presente.

Me ha parecido un amor de persona, por su tacto, amabilidad, humor, y sabiduría. Siendo mi primera entrevista en persona, estaba nervioso y procurando no aburrirle con mi ignorancia, pero me ha guiado muy bien y tenido toda la paciencia del mundo. Y además, me invitó a una Fanta al finalizar. ¡Desde ya, muchísimas gracias!

Os dejo con la entrevista:

-¿Dónde crees que radica el talento de estos jóvenes? ¿En la claridad de sus ideas?

La fotografía es un medio complicado. La imágen es exigente. Yo creo que el talento reside sobre todo en el trabajo. Es decir, se puede tener talento pero si no se trabaja, de nada sirve. Hay quien no lo tiene tanto, pero es trabajadora, se esfuerza y tiene ilusión. Es apasionada, y no sorprende, porque la fotografía se puede convertir en una auténtica obsesión.  Es con ésto que puede lograrse algo, llegar más lejos.

La fotografía es un medio muy intuitivo, y la intuición personal tiene que ser alimentada. Hay personas que encuentran más rápidamente, aunque insisto en que es un medio muy lento, un camino donde trabajar, desarrollar y exponer sus ideas hasta darles una forma interesante. Pero es un aprendizaje que lleva años y años.

-Este camino es el “espacio mágico“, que defines en tu libro La Visión Fotográfica. Un espacio donde uno se encuentra a gusto, y donde poder sacar su máximo potencial.

Tu espacio mágico es un espacio que tú mismo fabricas, no tiene por qué ser necesariamente físico. Aquí en Madrid, por ejemplo, no es que hayan buenas o malas fotos. Si tu fabricas tu espacio, lo reconoces, no importa el sitio donde estés, realmente hablas de tí mismo. Crearlo lleva tiempo, eso sí.

Por ello la fotografía tiene una parte de frustración. Ya lo dicen los jugadores de golf: detrás de un buen golpe, hay miles de prácticas previas. La gente piensa que fotografiar es fácil y rápido, pero lo cierto es que no. Tiene una parte frustrante que se vence fotografiando día a día, como si fueran bocetos. Lo mismo hacen los escritores, que de todo lo que escriben poco termina valiendo para sus novelas, ¿no? Hay que tirar y tirar.

-¿El trabajo comercial puede matar esa ilusión, esa pasión del que empieza?

No. Tienes que vivir con esa esquizofrenia. Uno tiene que ganarse la vida, y si puedes hacerlo de tu obra personal, pues estupendo. Adelante. Pero si no tienes esa suerte, y la mayor parte no la tiene, tienes que ganarte la vida haciendo lo que sea. Puede quitarte tiempo, y energía, pero no tiene porqué matar la pasión. Por ejemplo, puedes trabajar en un banco como lo hizo Ortiz Echagüe y mira sus fotos, eran maravillosas…

Es un mundo muy duro, y la situación actual no ayuda. La fotografía comercial puede quitarte en algún momento esa ilusión por las fotos, pero no por la fotografía en sí misma, sino por esa dureza del mundo.

-¿Ser inteligente en la elección de la temática es tan importante como la madurez de nuestra opinión visual? 

La temática no es tan importante. Lo único que me interesa realmente es la opinión visual. Cuando voy a una exposición no pregunto de qué trata, sino que intento saber cuál es la estructura visual del que lo ha hecho. La temática queda subordinada a la opinión visual. Lo que me interesa es qué tipo, qué fotógrafo cuenta la historia. Es como Romeo y Julieta, fíjate qué historia más vulgar, pero contada por Shakespeare es distinto.

-Dentro de las nuevas técnicas fotográficas, ¿encuentras a alguien que siga en analógico, o es un medio que está destinado a morir?

Sí, hay quien trabaja en analógico. Hay una nostalgia, una fascinación por lo viejo. Está pasando también con los vinilos, ¿no? Sobre todo gente joven, muchísima, tiene su 5D Mark II, y por otro, su tesoro, una Mamiya 7II, por ejemplo. También parece haber un renovado el interés por las cámaras de placas.

Entiendo este renacer, porque es un mundo que no has vivido, es una experiencia diferente a la que están acostumbrados las generaciones del digital: es objectual, físico, lento. Tiene una magia diferente.

-Sobre las influencias de estos jóvenes talentos. ¿Se les nota menos, lo enmascaran mejor? ¿O el gesto no es copiado, sino asimilado de alguna forma?

La copia es una avance en el proceso fotográfico. Cuando empiezas, te incorporas a una tradición, no puedes partir de cero. Hay unas reglas. Pero precisamente, están hechas para romper con algo que ya se ha establecido. Entonces, yo me imagino que cada uno tendrá sus propias influencias, pero es muy importante que en un momento dado se reconozcan como referencias, y no se dedique a copiar lo que otros han hecho mejor, o con anterioridad. La copia es un camino de arranque, pero no para mantenerlo.

De todas formas, estamos en una época confusa, no sabes quién copia a quién. Aunque se puede discernir, eso sí, con cuidado.

-Sus fotos son testimonios de cómo han mirado las cosas. Tienen una finalidad concreta. ¿Es ésto lo que hace que estos testimonios sean mejores que otros?

Son todos lo que están, pero no están todos lo que son. Siempre hay que hacer una selección de las cosas. La realidad es inabarcable, y el fotógrafo tiene que aportar su pequeña realidad, su pequeño comentario sobre el mundo. La fotografía es una forma de escritura, una escritura visual.

Si la mirada está vacía, no tiene nada que aportar, ese testimonio no sirve de nada. Al fin y al cabo, la imagen te lo da todo. Si tu mirada está llena de conocimiento, la imagen te va a aportar conocimiento. La fotografía es un testimonio de la mirada del fotógrafo. El mundo va por libre. Una foto no te va decir de qué trata el mundo. Nunca.

Lo que sí te puedo decir es que en esta exposición hay gente con muchísima ilusión, algo que me parece importantísimo. La gente con ganas de seguir adelante con esfuerzo y mucha pasión. Lo importante eso eso, la curiosidad. Lo que diferencia unos de otros son las ganas de hacer cosas.

Y para terminar, una selección de algunos de los trabajos que podeis encontrar en la Azotea del CBA. ¡Dsifruten!

Catherine Armand
María Sánchez
Aída Pascual
Arantxa Boyero
Santiago Basallo
Alessia Rollo
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