Sin propósito de fotografiar, Lisette Model
La semana pasada escribiendo sobre Imogen Cunningham, con motivo de la exposición de la Fundación Mapfre en Madrid, hacíamos mención la papel fundamental que había jugado Lisette Model en la difusión y el impulso de su obra. Es por ello que hoy me gustaría que nos acercásemos un poco a esta gran fotógrafa, única en muchos sentidos.
Lisette Model (Viena , Austria 1901 – Nueva York, 1983) tenía una visión fotográfica diferente a la habitual, como si la cámara controlase sus actos, no sabiendo a ciencia cierta de que se trataba lo que estaba haciendo, a la hora de ver las fotos no acertaba a adivinar lo que realmente eran, “no soy una persona visual”. Quizá aquí radique su compleja mirada, ya que no miraba directamente a las cosas para fotografiarlas, si no que lo hacía, en toda ocasión, a través de la cámara, del utensilio encargado de capturar la imagen, más allá de sus ojos, sin mirar a lo que disparaba, “sólo sé mirar en la cámara”.
Su carrera como fotógrafa comenzó de modo accidental, su hermana se dedicaba a ello, y Lisette decidió ganarse la vida en el cuarto oscuro a su llegada a Nueva York, entrevistándose con ciertas revistas, pero al ver su trabajo mandaron sus fotografías a Harper´s Bazaar, y de ahí al Museo de Arte de Nueva York, todo surgió de manera precipitada, en contra de sus intenciones. Comenzando su trabajo en 1937 “sin propósito de fotografiar, sin idea de fotografía, sin que me gustara siquiera”, como declaró la buena de Lisette.
Aunque el principio resultó más fácil de lo nunca imaginado, no todo fue un camino de rosas. Harper´s Bazzar fue la única revista que la contrató. En muchas ocasiones al ver su obra la dijeron “si esto fuera Europa y las fotos fueran europeas y las necesitáramos las publicaríamos, pero en América no. No se puede fotografiar América así.” Sin embargo, sus instantáneas era sinceras, no estaban hechas para escandalizar o impresionar, tan solo disparaba a lo que sentía como parte de sí misma, una cierta ingenuidad que dejó patente en cierta ocasión cuando la preguntaron por sus imágenes de tipos grotescos y mujeres obesas: “Nunca sentí que hubiera nada feo en ellos. Yo no sabía que fueran feas” En estas imágenes solo apreciaba las formas elementales, formas grandes y redondas que llenaban la imagen, más allá del individuo inusual que allí se presentaba.
Lisette con sus fotografías no pretendía demostrar nada, solo experimentaba y se dejaba llevar, la fotografía suponía un aprendizaje continuo y una manera de descubrimiento, “no solo fotografiamos lo que conocemos, si no también lo que nos resulta desconocido. Un instante, que fue y ya no volverá a ser, es apresado y sobrevivirá en la imagen.” Con la fotografía “yo no soy la que sabe o la que quisiera demostrar algo. Más bien al contrario: yo soy la que recibe la lección“. Una lección particular, ya que por extraño e insólito que resulte, llegó a afirmar que nada la influía, conscientemente, al menos, nadie ejercía influencia en sus fotografías, por mucho que los admirara.
La fotografía se había cruzado en su camino casi de manera accidental, pero su verdadera pasión fue la enseñanza, la cual ejercería desde 1951, con alumnos como Diane Arbus o Harry La Pole.
Os dejo con algunas de sus imágenes más famosas, “imágenes repartidas sin ningún orden, sin introducción, sin filosofía, sin explicaciones ni títulos, de forma que, al menos por una vez, la gente tuviera la libertad de descubrir por si misma lo que debe ver, sin ser conducidos a ello”, tal y como hubiese querido Lisette Model.
He de suponer que la mayoría de vosotros ya conocía el trabajo de esta fotógrafa. Personalmente, me quedo con alguna de las entrevistas que ofreció, cargadas de frases elocuentes y que, sin duda, aún hoy día se muestran actuales y nos hacen pensar. Poco antes de fallecer fue entrevistada por D. Niccolini para The PWP Times, en donde la preguntaban por la accesibilidad de las masas a la fotografía gracias a la tecnología, a lo que ella contestó: “También puede cualquiera poner las manos en el piano y que salga algo ¿Qué? Lo mismo se puede decir de la manera como mucha gente hace fotos, algo sale, pero ¿qué es?”. No me veo capaz de rebatir semejante afirmación.









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