Un respeto (o siete notas sobre los tristes fotógrafos profesionales y anónimos) [2 de 7], por Carlos Ara
Carlos Ara hace no mucho se ayudaba a enviarnos una colaboración mostrándonos parte de su proyecto. Luego se animó a hacer un texto que mostramos dividido en siete partes. Si os perdisteis la primera, podeis encontrarla aquí. Os dejo con la segunda:
Un respeto
(o siete notas sobre los tristes fotógrafos profesionales y anónimos)
2
Brad Zellar (www.yourmanforfuninrapidan.blogspot.com), que así se llama el gestor del proyecto, buscaba imágenes de mediados de siglo (pasado) para ilustrar un artículo acerca del strip de Bloomington, una localidad del área denominada como Twin Cities (se trata de un conglomerado urbano que engloba las ciudades de Minneapolis, Saint Paul y Bloomington, pertenecientes a dos estados, Minnesota y Wisconsin). Desde los años 50 el desarrollo suburbial de los Estados Unidos, fenómeno denominado sprawl, ha convertido las ciudades americanas en un continuum a lo largo de las vías de comunicación con el extrarradio, en las cuales se han ubicado multitud de negocios y centros comerciales o empresariales generando unos espacios urbanos de gran interés para muchos fotógrafos posmodernos como Ed Ruscha, Stephen Shore, Robert Adams o Lewis Baltz.
Robert Adams, de The New West (1974)
Ed Ruscha, de Twentysix Gasoline Statios (1963)
Stephen Shore, de Uncommon Places (1982)
En cualquier caso, Zellar buscaba el tipo de imágenes que se pueden encontrar en cualquier sociedad histórica de cualquier localidad americana, imágenes amateurs que captasen el espíritu de una época de desarrollo económico y social ligado a la guerra fría y al miedo atómico. Al preguntar al voluntario que gestionaba los fondos, y tras una breve consulta de éste, le comunicó que existía un fondo documental de un fotógrafo local llamado Norling que su familia acababa de donar. Zellar, que esperaba encontrar la típica caja con retratos de estudio, halló en cambio un legado bien organizado de placas y películas clasificadas según un índice con temas (de lo más peregrinos) detallados de todas y cada una de las tomas. Y tras ver alrededor de 100 fotos, ya sabía que había encontrado algo muy valioso.
A la salida del archivo preguntó por el antiguo propietario del legado, pero el voluntario que gestionaba el archivo no le supo dar ningún dato acerca de lo que acababa de ver. Tampoco internet ayudó, así que Zellar comenzó a llamar por teléfono de manera aleatoria a algunos Norling que aparecían en la guía del estado de Minnesota. Sin que hubiese suerte, disparó su última bala preguntando al actual jefe de la policía de Bloomington.
Bingo.
Resultó que éste había ido al colegio con el hijo del fotógrafo
- Lo mejor es que hables con el propio Irwin Norling, el autor de las fotografías – le dijo el jefe de policía.
-Sigue vivo. Y sigue en Bloomington.

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