De barrio
“Lo que tu llamas ghuetto, yo lo llamo mi hogar”.Es lo primero que le dijeron a Bruce Davidson cuando llegó a Harlem y comenzó a fotografiar a la gente que vivía en East 100th Street. Esa frase se quedó con él durante todo el trabajo. En dos años Bruce Davidson se sumergió en la vida del barrio, fotografiando un compendio de historias que vivían en comunidad. “Me metí en un estilo de vida, como la gente del barrio, quise y odié y siempre continúe volviendo”. Esta frase resume la sensación de muchos fotógrafos que se han sentido irremediablemente atraídos por la vida en los barrios y trabajan en ellos.
Quizá sea la fuerte identidad que nace en su seno o la sensación de pertenecer a una gran familia lo que hace que yo, igual que tantos otros, sienta la necesidad de contar, documentar y mostrar lo que sucede en los barrios o en comunidades específicas. Cuando comienzas a hacer fotos y poco a poco tu compromiso va siendo más fuerte, hay temas que te obsesionan, que te interesan particularmente y es ahí donde comienza a centrarse todo tu trabajo, tu tiempo y tus esfuerzos. Te engancha completamente.
A menudo ignorada, la identidad cotidiana ha atraído a fotógrafos como Ricardo Cases, a quien la escuela de peluquería de Aluche sedujo por completo y dio pie a su proyecto Belleza de barrio. Son los detalles de sus fotos, la luz, las texturas, lo que nos muestra más allá del sentido de belleza, la identidad propia del barrio donde se ubica la escuela. Detalles que pasan inadvertidos y son frase principal de la historia de esas bellezas que le atrajeron.
En Suburbia, Bill Owens nos muestra la identidad de una comunidad particular de Livermore, California. Una clase media que durante los años 70 se estableció fuera de la ciudad persiguiendo un sueño que les habían ofrecido. Se creó así un nuevo modelo de convivencia, una nueva estructura comunitaria, los suburbios, en los que Bill Owens trabajó cuatro años.
Sin embargo, la documentación de los barrios va más allá de la mera representación de una clase social, sino que desde la base de una antropología visual se reflexiona en las líneas de formación de una comunidad específica. ¿Cuál es la estructura social de una comunidad? ¿Qué identifica a sus habitantes? ¿Qué costumbres les une? ¿Qué relaciones existen entre ellos? ¿Cuáles son sus necesidades? ¿Cómo viven?
Así mismo, si observamos más allá muchos de los proyectos que se desarrollan en la reflexión de comunidades específicas, podremos leer entre líneas sobre política. Nos hablan de los agujeros de la sociedad del bienestar. De modelos surgidos en los límites de las falacias del Gobierno. Desde la marginalidad de ciertas áreas de la gran ciudad, como sucedía en Harlem, a los espejismos del sueño americano que se reflejaba en los suburbios de Bill Owens.
A veces mediante una delimitación administrativa (barrios), otras por la conciencia colectiva de pertenecer a un lugar común, las diferentes comunidades surgen de forma dispar sin que exista un rasgo definitorio de todas ellas. Su formación y evolución es dinámica y se encuentra siempre en continuo cambio y es eso precisamente, descubrir los elementos que en cada situación ejercen la función de nexo, lo que da consistencia a todos estos trabajos.
Martin Parr fotógrafo británico que centra su trabajo en la vida cotidiana desde un humor muy personal, a veces irónico, desarrolló un proyecto en Black Country. Esta zona, de delimitación difusa, se encuentra en los Midlands occidentales de Inglaterra, cuya característica principal es la industrialización de toda el área y la convivencia de diferentes comunidades de todas partes del mundo.
Os dejo también un video que realizó Martin Parr en la fábrica de Teddy Gray mientras desarrollaba el proyecto de Black Country stories. Muchas veces no sólo se hacen fotografías sino que la documentación se amplia usando otras disciplinas como el video.
Martin Parr: Teddy Gray’s Sweet Factory
Para mi, la esencia del ser humano, sus características más básicas, sus valores, su relación con el momento global que le ha tocado vivir se encuentran en la realidad cotidiana de su día a día y por eso me parece muy interesante observar con detenimiento lo que sucede en esta cotidianidad para entender y reflexionar a cerca de nuestra propia identidad, de nuestra forma de ser, de vivir, de sociabilizarnos al fin y al cabo.
Junto al fotógrafo Francisco Gordillo recorro desde hace tiempo mi propio barrio, Puerta del ángel, observando y reflexionando a cerca de la propia identidad colectiva de sus vecinos, donde se ubica el sentimiento de comunidad y cuales son esos puntos que nos unen los unos a los otros.












Fantástica entrada.
Son estos trabajos fotográficos desde dentro los que te hacen entrar en mundos que te son desconocidos.
Cada fotografía es un escalón, bajas uno, bajas otro y después otro. Cuando te das cuenta ya sientes como si realmente hubieses estado allí y nunca más vuelves a verlos de la misma manera. Ahí está la fuerza de la fotografía y el poder de un reportaje profundo y respetuoso.
Magnífico, comparto.
Jota.