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Si hay una cosa que me encanta, es mirar y leer libros de fotografía y sobre fotografía; perderme en cualquier librería: La Central, La Fábrica, Panta Rhei, Casa del Libro, Fnac, Ivorypress, etc y pasar horas descubriendo nuevos libros que no conocía o mantener localizados aquellos que me encantaría llevarme a mi estantería. No hay nada mejor que darse una vuelta literaria por las calles de cualquier ciudad en el día del libro, cuando inundan las calles y hacerse con un nuevo ejemplar, porque además de ciertos descuentos, muchas de las librerías cuentan con la presencia de los autores. Y así salí el 23, dispuesta a dejarme seducir por alguno, eso si, con la cámara en el bolso, por si acaso, nunca se sabe donde se puede encontrar una foto interesante. Como no podía ser de otra manera acabé con mi presupuesto para terminar el mes. ¡Vivan los libros! si son de foto mejor, pero vivan también el arroz y la pasta y los amigos que te invitan a cenar.

Os dejo unas recomendaciones, siete de mis favoritos. Si los veis próximamente no dudéis al menos en ojearlos. ¿Cuáles recomendáis vosotros? ¿Qué libro os gustaría conseguir?

Dicen que todos tenemos un hermano gemelo en alguna parte. Yo acabo de encontrarme en el Museo Thyssen con el hermano gemelo de la fotografía documental, el fotorrealismo.  Pero que no os engañe el nombre, ni la maestría de sus autores, no son fotografías aunque lo parezcan, son pinturas hiperrealistas.  Se trata de una corriente pictórica donde la fotografía tomada, después del proceso de revelado, se transfiere al lienzo mediante diferentes procesos como la diapositiva.  Realmente parte de su proceso creativo es igual al nuestro: Percibir, ver, fotografiar, seleccionar; sólo difiere en la última parte, donde es la pintura la herramienta de peso del proceso, la que acapara la fuerza ideológica del género del fotorrealismo.

Paseando por las salas del Museo he observando con detalle cada cuadro, intentando descubrir el detalle de la pincelada o la textura del lienzo. Me ha sido imposible. Son auténticas fotografías pictóricas. Sin embargo a cada paso, asociaba las imágenes que veía con proyectos fotográficos que conocía, y sino fuera porque al mirar alrededor me cercioraba que estaba en una exposición de pintura mi cerebro hubiera asegurado que se trataba de una exposición con autores como Danny Lyon, Stephen Shore o Alec Soth.

Mirad las siguiente imágenes. ¿No creéis que podrían pertenecer ambas imágenes a un mismo proyecto y artista, no son fotografías visualmente al final? ¿No podrían ser gemelos univitelinos?

Baeder

FOTO: Stephen Shore. Dewney Avenue, Regina, Saskatchewan.

Blackwell

FOTO: Danny Lyon. USA. 1966. Bikeriders.

FOTO: Danny Lyon. USA. Dayton. Ohio. 1966. Clubhouse.

Penner

FOTO: Alec Soth. Sacred Heart Hall, Green Island, Iowa 2002.

Desde la aparición de la fotografía, la pintura ha luchado por sobrevivir como herramienta de representación de la realidad manteniendo a lo largo de la historia grandes pulsos con la fotografía. Igualmente la fotografía se ha esforzado en tener un lugar en el mundo del arte asignando un sentido a la documentación a través del discurso o el tratamiento de la propia imagen. Esta exposición no sólo muestra lo delgada que es la línea que las separa y como ambas disciplinas se mantienen en continuo diálogo, como ha de ser, sin discusiones interdisciplinares sobre la pureza de una u otra; sino que nos pone frente a una pintura fotográfica, ante una fotografía pictórica, ante un diálogo esquizofrénico desde el que reflexionar sobre el papel de ambas en la documentación de la realidad, en sus respectivos puestos dentro del eterno debate del sentido artístico.

Si estas obras nos muestran la cotidianeidad de una sociedad específica con un resultado casi igual al de muchos fotógrafos documentales, ¿tienen la misma importancia en el mundo del arte?

Si las fotografías documentales muchas veces son idénticas a los cuadros fotorrealistas, ¿quizá usemos demasiados recursos plásticos que artistifiquen el trabajo quitando peso a lo que queremos contar?

¿Quizá debamos ser más interdisciplinares en los proyectos documentales y utilizar en un mismo proyecto diversas herramientas?

Os animo a que vayáis a verla y me ayudéis con esta esquizofrenia. Os dejo el link a la exposición: Hiperrealismo. Del 22 de marzo al 9 de junio de 2013 en el Museo Thyssen – Bornemisza.

 

Alec Soth. Niágara

Alec Soth. Niágara

 

Sobre el amor y sus efectos colaterales han hablado muchos fotógrafos, porque a pesar de su abstracción también sabe posar. Uno de los proyectos que merece la pena pararse a observar es el que Alec Soth desarrolló en las Cataras del Niágara, destino habitual de los recién casados: Niágara

 

Alec Soth. Niágara

Alec Soth. Niágara

 

Alec Soth. Niágara

Alec Soth. Niágara

 

Alec Soth. Niágara

Alec Soth. Niágara

 

Nan Goldin en cambio nos deja acceder a su propia vida y nos enseña de ella, la intimidad más absoluta y profunda, mostrando su realidad cotidiana y la de las parejas que le rodean.

 

Nan Goldin. The ballad of sexual dependency

Nan Goldin. The ballad of sexual dependency

Nan Goldin. The ballad of sexual dependency

Nan Goldin. The ballad of sexual dependency

Cristina García Rodero nos lo muestra como ritual en tierras venezolanas dentro de su trabajo sobre María Lionza.

Cristina García Rodero. Velación de amor.

 

En definitiva, cada uno lo entiende y lo celebra a su manera, incluso como reivindicación.

Francisco Gordillo. Acampada de Sol.

Francisco Gordillo. Acampada de Sol.

Rich Lam. Vancouver

Rich Lam. Vancouver

 

Y porque no se trata de un día, sino incluso de un momento, termino el post con mi fotografía favorita, aquella que hizo Alberto García – Alix en lo que dura un beso.

 

Alberto García- Alix. Lo que dura un beso.

Alberto García- Alix. Lo que dura un beso.

 

Yo tengo que confesaros hoy que estoy profundamente enamorada de ella desde que la conocí porque la fotografía me ha enseñado otra forma de mirar, de hablar. Y me gusta, me gusta mucho.

 

Chema Madoz

Os dejo un interesante reportaje de la serie de TVE Imprescindibles sobre Chema Madoz. Observar, mirar, conocer, curiosear el proceso creativo de otros autores aunque no hagan el mismo tipo de fotografía que nosotros es siempre enriquecedor. En este caso Madoz desarrolla su trabajo tomando como modelos los objetos y utilizando para ello un lenguaje que convierte en poesía visual.

Video : Imprescindibles- Chema Madoz

smoke_still

[…]

-       No sabía que hacías fotos

-       Se podría decir que es un hobby, sólo le dedico cinco minutos al día, pero todos los días, llueva, nieve o granice, igual que el cartero.

-       Oye, tu no eres un tipo que se limita a cobrar detrás de un mostrador.

-       Eso es lo que la gente ve, pero no es necesariamente lo que soy.

 

Este un fragmento de una de las conversaciones de la película Smoke, de Wayne Wang,  donde se entrelazan diferentes historias cuyo nexo común es el estanco de Auggie, quien todos los días realiza una foto a la misma hora, con el mismo encuadre, haciendo una interesante colección fotográfica. La película es muy recomendable.

Quería compartir este fragmento con vosotros por dos razones:

Por un lado, a veces la pereza nos puede, al menos a mi. El trabajo, los amigos, la familia… el tiempo se escapa entre los dedos sin darnos cuenta. El cansancio se termina apoderando de nosotros. Llega un momento en el que te das cuenta que tu cámara tiene una fina capa de polvo y que llevas sin salir a hacer fotos meses. Ver esta película me recordó la importancia de tener una cierta continuidad a la hora de hacer fotos y aunque nuestro tiempo sea escaso dedicar un poco cada semana. Igual que Auggie podríamos priorizar 5 – 10 minutos al día para hacer fotos, ya sea como un simple ejercicio o como parte de un proyecto. Nunca se sabe dónde y cuándo puede aparecer la inspiración.  ¿Cuánto soléis dedicar vosotros a hacer fotos?

Por otro lado, muchos de los fotógrafos y fotógrafas que conozco, no son profesionales propiamente, es decir, la fotografía no es base esencial de sus ingresos económicos. Sin embargo, aún no siendo profesionales, si se toman la fotografía como un hobby serio o como una parte importante de sus vidas. A menudo confundimos la profesionalidad con los buenos trabajos sin detenernos a mirar entre los aficionados, quienes pueden llegar a ser muy interesantes. Auggie es un estanquero que ha desarrollado durante años un proyecto fotográfico, ha llevado a  cabo una idea en términos visuales. Igual que Auggie en la película, Vivian Maier era, en la vida real, una niñera que fotografió, para si misma, la vida urbana americana durante la segunda mitad del siglo veinte. Sin pretenderlo es parte esencial de la historia sobre la fotografía de calle ya que sus fotos documentan con maestría y un estilo personal la vida cotidiana de aquella época. Su calidad visual y narrativa puede competir perfectamente con los trabajos de los demás fotógrafos que documentaron la Gran Manzana.

 A veces, la pasión no pertenece a tu profesión y el talento se encuentra en sitios insospechados. Así que por qué no abrir nuestra propia forma de mirar y descubrir esa doble vida que mucha gente lleva, sin juzgar según etiquetas.

Vivian Maier

Vivian Maier

Siempre se dice que es mucho más efectiva una voz unificada y conjunta, compuesta por otras voces, que una voz solitaria que se desgañita en mitad de la calle. Y así es, el ruido de esa gran voz homogénea puede hacer vibrar hasta el tímpano más duro.

Quizá por ello , hoy en día, en una sociedad tan compleja y artísticamente deficiente, los colectivos de fotógrafos y artistas emergen con eficiencia, creando plataformas con fuerza suficiente como para ser vistos y oídos. Al menos para ser tenidos en cuenta.

Estos colectivos, entre el fotoperiodismo y el arte activista,  no sólo abren nuevos medios de comunicación o producen nuevas imágenes, donde cambian las establecidas licencias de reproducción y difusión de imágenes, del copyright a las licencias creative commons, sino que analizan la propia sociedad. Se adentran en los intestinos de la historia, la persiguen y documentan. Sobre todo participan y militan en ella.

Desde las imágenes más explícitas, que recogen la violencia policial, hasta las fotografías más sugerentes o sarcásticas,  la fotografía se establece como un arma con la que pelear frente al poder, ya sea gubernamental o artístico, estableciéndose como un medio de acción.

Resistencias colectivas – foto militancia

Ya os presenté hace algunos post uno de los colectivos referencia del activismo social y de la fotografía documental como herramienta de resistencia, The Photo League. Sin embargo tras ellos surgen otros colectivos cuya utilización de la imagen fotográfica va en consonancia con la filosofía que ellos mantuvieron durante sus años de militancia. En 1974 nace uno de los principales colectivos activistas ingleses, The Hackney Flashers, cuya implicación política se desarrollará en el barrio de Hackney, en la periferia de Londres. Desde una posición social y feminista, trabajarán en la reflexión y crítica del papel de la mujer en la sociedad, creando obras de gran éxito como Women and Work (1975) una serie de fotografías en blanco y negro, Who’s Holding the Baby (1978), Domestic Labour and Visual Representation (1980).

The Hackney Flashers Collective

The Hackney Flashers Collective. Who’s holding the baby exhibition.

En la actualidad, el número de asociaciones que utilizan la fotografía documental como herramienta de transformación social han crecido muy rápidamente, quizá por la necesidad de discursos basados en el compromiso y la reflexión, olvidados por el arte que en gran parte se ha acomodado. Un arte más preocupado por satisfacer al mercado que por contar, debatir o criticar. Colectivos como Ruido Photo utilizan así la fotografía documental como un arma de agitación, poniendo el dedo sobre la llaga, apuntando hacia historias que permanecen ocultas. Su trabajo se basa en temas específicos como la violencia, la migración y los conflictos. Os dejo con un video del trabajo La noche de Mariona, http://vimeo.com/32646298 una cárcel donde se redefine la palabra hacinamiento.

Igualmente, desde la explosión de la crisis y las primeras manifestaciones en mayo de 2010, diversos colectivos han desarrollado su trabajo en las calles de España, como alternativa a los medios de prensa convencionales. Referentes de la fotomilitancia, han sido y son visión principal de lo que sucede en cada manifestación y concentración.

Me acuerdo en los primeros días de campamento en Sol de una conversación con un chico que estaba haciendo entrevistas y me preguntaba por qué pensaba yo que era importante que hubiese fotógrafos de prensa no oficial documentando lo que allí ocurría. Yo lo tenía claro, era importante que se documentase, en ese caso el despertar de una sociedad, pues como comenta Jorge Luis Marzo en su libro Fotografía y activismo, la visibilidad de la lucha es esencial. Crear alternativas visuales a las establecidas supone una visión espacial de lo sucedido. Al desaparecer las limitaciones de una línea editorial impuesta, los colectivos son libres de fotografiar cada momento y publicar todo el elenco de fotos que conforman la historia.

Quieres Callarte, FotogrAcción y La Plataforma en Madrid, Ekinklik Argazkiak en Pamplona, y Arriba las que Luchan en Tenerife, son algunos de los colectivos que utilizan la fotografía como una herramienta de lucha política, como contrainformación. Son parte activa en la subversión del poder.

FotogrAcción

La Plataforma. Derribos en la Cañada Real.

Quieres callarte. Homenaje a las Brigadas Internacionales.

Arriba las que luchan

Ekinklik Argazkiak. Marcha fúnebre por los recortes.

Acabamos de comenzar el 2013, el mundo no se ha acabado y sigue más o menos con las mismas heridas, quizá incluso sangran más profusamente, por lo que aún queda mucho por fotografiar.  Así que… ¡todos a las cámaras!

“Lo que tu llamas ghuetto, yo lo llamo mi hogar”.Es lo primero que le dijeron a Bruce Davidson cuando llegó a Harlem y comenzó a fotografiar a la gente que vivía en East 100th Street. Esa frase se quedó con él durante todo el trabajo. En dos años Bruce Davidson se sumergió en la vida del barrio, fotografiando un compendio de historias que vivían en comunidad. “Me metí en un estilo de vida, como la gente del barrio, quise y odié y siempre continúe volviendo”. Esta frase resume la sensación de muchos fotógrafos que se han sentido irremediablemente atraídos por la vida en los barrios y trabajan en ellos.

Bruce Davidson. East 100th street.

Bruce Davidson. East 100th street.

Quizá sea la fuerte identidad que nace en su seno o la sensación de pertenecer a una gran familia  lo que hace que yo, igual que tantos otros, sienta la necesidad de contar, documentar y mostrar lo que sucede en los barrios o en comunidades específicas. Cuando comienzas a hacer fotos y poco a poco tu compromiso va siendo más fuerte, hay temas que te obsesionan, que te interesan particularmente y es ahí donde comienza a centrarse todo tu trabajo, tu tiempo y tus esfuerzos. Te engancha completamente.

A menudo ignorada, la identidad cotidiana ha atraído a fotógrafos como  Ricardo Cases, a quien la escuela de peluquería de Aluche sedujo por completo y dio pie a su proyecto Belleza de barrio. Son los detalles de sus fotos, la luz, las texturas, lo que nos muestra más allá del sentido de belleza, la identidad propia del barrio donde se ubica la escuela. Detalles que pasan inadvertidos y son frase principal de la historia de esas bellezas que le atrajeron.

Ricardo Cases. Belleza de barrio.

Ricardo Cases. Belleza de barrio

Ricardo Cases. Belleza de barrio.

En Suburbia, Bill Owens nos muestra la identidad de una comunidad particular de Livermore, California. Una clase media que durante los años 70 se estableció fuera de la ciudad persiguiendo un  sueño que les habían ofrecido. Se creó así un nuevo modelo de convivencia, una nueva estructura comunitaria, los suburbios, en los que Bill Owens trabajó cuatro años.

Bill Owens. Suburbia.

Bill Owens. Suburbia.

Bill Owens. Suburbia.

Sin embargo, la documentación de los barrios va más allá de la mera representación de una clase social, sino que desde la base de una antropología visual se reflexiona en las líneas de formación de una comunidad específica. ¿Cuál es la estructura social de una comunidad? ¿Qué identifica a sus habitantes? ¿Qué costumbres les une? ¿Qué relaciones existen entre ellos? ¿Cuáles son sus necesidades? ¿Cómo viven?

Así mismo, si observamos más allá muchos de los proyectos que se desarrollan en la reflexión de comunidades específicas, podremos leer entre líneas sobre política. Nos hablan de los agujeros de la sociedad del bienestar. De modelos surgidos en los límites de las falacias del Gobierno. Desde la marginalidad de ciertas áreas de la gran ciudad, como sucedía en Harlem, a los espejismos del sueño americano que se reflejaba en los suburbios de Bill Owens.

A veces mediante una delimitación administrativa (barrios), otras por la conciencia colectiva de pertenecer a un lugar común,  las diferentes comunidades surgen de forma dispar sin que exista un rasgo definitorio de todas ellas.  Su formación y evolución es dinámica y se encuentra siempre en continuo cambio y es eso precisamente, descubrir los elementos que en cada situación ejercen la función de nexo, lo que da consistencia a todos estos trabajos.

Martin Parr fotógrafo británico que centra su trabajo en la vida cotidiana desde un humor muy personal, a veces  irónico, desarrolló un proyecto en Black Country. Esta zona, de delimitación difusa, se encuentra en los Midlands occidentales de Inglaterra, cuya característica principal es la industrialización de toda el área y la convivencia de diferentes comunidades de todas partes del mundo.

Martin Parr. Black Country stories.

Martin Parr. Black Country stories.

Os dejo también un video que realizó Martin Parr en la fábrica de Teddy Gray mientras desarrollaba el proyecto de Black Country stories. Muchas veces no sólo se hacen fotografías sino que la documentación se amplia usando otras disciplinas como el video.

Martin Parr: Teddy Gray’s Sweet Factory

Para mi, la esencia del ser humano, sus características más básicas, sus valores, su relación con el momento global que le ha tocado vivir se encuentran en la realidad cotidiana de su día a día y por eso me parece muy interesante observar con detenimiento lo que sucede en esta cotidianidad para entender y reflexionar a cerca de nuestra propia identidad, de nuestra forma de ser, de vivir, de sociabilizarnos al fin y al cabo.

Junto al fotógrafo Francisco Gordillo recorro desde hace tiempo mi propio barrio, Puerta del ángel, observando y reflexionando a cerca de la propia identidad colectiva de sus vecinos, donde se ubica el sentimiento de comunidad y cuales son esos puntos que nos unen los unos a los otros.

Erika Romera y Francisco Gordillo. De barrio.

Hace tiempo que estoy desparecida y es que he estado de aquí para allá visitando amigos por la geografía española. La última semana estuve en Galicia pasando unos días con Gore Vázquez, amiga y fotógrafa afincada en Tui, Galicia. Aunque yo la conocí en Madrid, hace tiempo que volvió a su tierra donde compagina el trabajo en su estudio www.fototecaestudio.es,  con sus proyectos más personales: http://gorevazquez.blogspot.com.es  Aquí os dejo una de las conversaciones que tuve con ella que quería compartir con vosotros.

ERIKA. ¿Cuándo empezaste en esto de la fotografía? Mucha gente, incluida yo, se desanima al pensar que ha empezado muy tarde.

GORE V. Creo que nunca es tarde, yo por ejemplo empecé a los 30. Aunque siempre me gustó la fotografía no puede dedicarme a ello desde el principio. Fue hace unos años cuando decidí dejar mi trabajo y arriesgarme a dedicarme a lo que de verdad me gustaba.

E: ¿Ha merecido la pena?

G: Soy más pobre pero también soy más feliz.

E: ¿Qué fotógrafos son los que más te influyen en tu trabajo?

G: Son muchos

E: Dime dos

G: Si tengo que decirte dos, me quedo con Vari Caramés y Óscar Molina.

E: ¿Por qué ellos?

G: Por la sencillez de sus imágenes. Ambos fotografían su entorno, su vida cotidiana.

E: Aparentan sencillez y sin embargo tienen mucha potencia visual.

G: Cierto, es precisamente esa sencillez las que las hace tan potentes o tan interesantes. Parecen no enseñar nada y en cambio lo cuentan todo de una forma muy sutil, sus imágenes son de algún modo una especia de poesía visual.

E: Ambos parecen despreocuparse de la técnica de manual, Vari por ejemplo nos muestra siempre imágenes desenfocadas.

G: Sí, es eso lo que creo que acrecienta su poética y hace más fuerte la narración. La técnica hay que aprenderla, eso es así, pero para mi prima mucho más la historia que narras. A veces, echo de menos salir con la cámara como cuando empezaba en esto, sin apenas idea de técnica, sólo preocupada por contar algo, por fotografiar.

Vari Caramés

E: ¿Crees entonces, que es importante además de la técnica que se enseñe a mirar, a desarrollar un lenguaje visual?

G: Es esencial, hoy en día se sigue sin dar la importancia suficiente a ello. Ahora con la cantidad de cámaras que hay en el mercado todos podemos hacer una foto bonita, la diferencia se crea cuando esa foto es capaz de transmitir algo más aparte de belleza.

E: En poco tiempo las cámaras digitales se han hecho con el mercado, pero tú con que te quedas, analógica o digital?

G: Aunque soy defensora de la analógica y me encanta, por motivos económicos reconozco que trabajo con digital.

E: En blanco y negro o color, ¿qué prefieres?

G: No me caso con ninguno, cada uno tiene su momento y su proyecto, aunque generalmente disparo en blanco y negro.

Oscar Molina

E: Tus trabajos personales son siempre fuera del estudio, ¿qué te ofrece la calle para que la prefieras?

G: El estudio es más frío, la calle sin embargo siempre es diferente, no existe nada preparado, simplemente tropiezas con la situación.

E: Entonces cuando sales a fotografiar ¿cómo te planteas tus proyectos? Es decir, ¿simplemente esperas a encontrar una foto que te case en el proyecto o ya llevas en la mente la foto que quieres antes de salir?

G: Nunca me planteo como quiero un proyecto, al final una imagen te va llevando a otra, simplemente salgo y voy fotografiando aquello que me interesa.

E: Pero, ¿cómo es tu método de trabajo?

G: Intento pasar inadvertida, no suelo pedir permiso a la hora de hacer las fotos, en cierta manera se podría decir que robo retratos.

E: A menudo es precisamente eso lo que se critica de la fotografía de calle.

G: Lo sé, pero no creo que sea algo malo. Cuando pides permiso se pierde la frescura del gesto, del momento.

E: Además no es un tipo de robado como el que suele hacer el paparazzi, tú te encuentras siempre muy cerca del fotografiado ¿no?

G: Si, fotografío a poca distancia. El hecho también de no avisar a quien fotografío tiene que ver con mi timidez, esa primera interacción me cuesta mucho.

E: ¿Hay algún trabajo que te haya marcado de manera especial?

G: Si, durante un tiempo estuve fotografiando a mujeres que se dedicaban a la prostitución. Fue un trabajo muy duro. No sólo por el ambiente en el que te tienes que mover sino por las historias que te encuentras. Creo que el hecho de ser mujer hacía que me afectara más, la empatía es mucho mayor.

E: ¿Hubo algún momento en el que tuvieras algún problema?

G: Habitualmente no tenía ningún problema, sólo hubo una vez en la que si sentí miedo. Había muchas chicas que no estaban allí por voluntad propia y yo estaba fotografiando su ambiente. Al final de una de las sesiones de fotos cuando me iba había un hombre esperándome a la salida, supongo que observando que hacía yo por allí. Me fui directa al coche y no lo volví a ver.

E: ¿En qué andas ahora metida?

G: Cuando estuve en Madrid me sentí muy sola, salía mucho con la cámara a pasear y habitualmente terminaba sentándome en algún banco a observar junto a otra gente. Comencé entonces un proyecto en el cual sólo fotografío bancos y personas sentada en ellos. Me gusta pensar que en cada banco hay una historia diferente.

Gore Vázquez

E: Digamos que fotografías un compartir no escrito de soledades o a veces un compartir totalmente explícito. Un banco da mucho de sí. Tengo ganas de ver más sobre el proyecto. ¿Algún otro que tengas en mente?

G: Nuevos ninguno, de momento quiero volver a trabajar en algunos que tengo a medias.

E: ¿De qué tratan?

G: El que me interesa continuar ahora es el que comencé sobre mi abuela, para mi es alguien muy importante. En un cierto momento me di cuenta que ella comenzaba  a hacerse mayor y yo no tenía ninguna imagen de ella. Es un trabajo muy personal, lo hago principalmente para mí.

Gore Vázquez. Dina.

E: Podría pasarme todo el día hablando contigo de fotografía. Como tienes que venir a visitarme a Madrid, seguimos allí.

Muchas gracias por todo Gore

A menudo veo libros de fotografía, leo a otros fotógrafos, voy a exposiciones, hago talleres y de todo aprendo, pero me he dado cuenta que con quien más aprendo, es compartiendo tiempo, conversaciones y salidas fotográficas con mis amigos. Así que os animo a compartir con los vuestros, vivid y mientras vivís FOTOGRAFIAD!!

Estados Unidos siempre ha llamado mi atención y no sólo por una atracción personal sino también fotográfica, visitarlos estaba en esa lista de sueños que habitualmente haces porque así parece que presionas al destino, aunque sepas que posiblemente no se cumplan, pero por si acaso la haces.  Sin embargo, este año Matías, al que ya conocéis, me dio la oportunidad de conocer Nueva York. Cuando me preguntó si querría ir, mi respuesta fue clara: dime hora y lugar y ahí me tendrás con la maleta hecha y la cámara al cuello.

Pero viajar allí no era cualquier lugar, era ese sitio donde habían fotografiado antes Helen Lewitt, Bruce Gilden, Danny Lyon o los componentes de The Photo League.

Helen Levitt

Danny Lyon. Brooklyn.

Bruce Gilden. Coney Island.

The Photo League. From Harlem Document.

Siendo admiradora de todos ellos mis nervios compartían asiento de avión con las ganas de recorrer las calles de la ciudad durante 10 días. Sin embargo, esa ilusión de fotografiar en el mismo lugar que ellos, suponía también un reto, ¿me inspirará igual que les inspiró a ellos? Antes de ir y para ir abriendo boca, volví a revisar todos sus trabajos y especialmente el de Robert Frank, The Americans, libro de cabecera a la hora de inspirarme, base de mi aprendizaje y culpable entre otros de mi afán por conocer EEUU.

Robert Frank. The Americans.

Una vez allí nos dejamos llevar por las calles de Manhattan y sobre todo por los barrios de los alrededores. En poco tiempo me di cuenta que igual que me pasa en Madrid el centro de la ciudad me resultaba indiferente, me aburría. Las fotos no salían sino me forzaba y eso nunca es bueno porque al final se nota el desapego hacia lo fotografiado.  Manhattan me frustró por completo. Sin embargo, todo cambió cuando paseamos por Brooklyn. Según torcimos la esquina un grupo de puertorriqueños jugaban al dominó en medio de la calle. Mi corazón comenzó a acelerarse de manera anárquica, la adrenalina andaba ya por las nubes. Nos acercamos, hablamos con ellos y ahí fue donde saqué las primeras fotos que para mi valían la pena. El barrio me llamaba por todos lados, lo saboreaba en cada interacción, en cada foto, en cada conversación. Las fotografías salían casi solas, sin esfuerzo. Estaba cómoda y había algo allí que me apasionaba: un sentimiento de comunidad, el barrio, una sensación de pertenencia a pesar de la mezcla de personalidades y raíces importadas, al final, una identidad colectiva. Le pregunté a uno de los chicos que conocimos allí por qué se había tatuado el nombre de Brooklyn en la muñeca, él me contestó: Soy un chico de Brooklyn, nacido y crecido aquí. Me removió por dentro, quise tatuarme Puerta del ángel en mi muñeca.

Creo que al final fotografiamos nuestros intereses, nuestras obsesiones, traumas y si no es así, la potencia narrativa y visual del trabajo no será igual. Si no nos involucramos en algo que de verdad nos toque por dentro y nos guste, sea lo que sea, la fotografía quedará plana sin apenas conversación. Sin darme cuenta había encontrado mi tema aunque había estado frente a mi todo este tiempo.

Os dejo algunas de las fotos que saqué en Brooklyn, espero que os gusten.

Puertorriqueños jugando al dominó. Brooklyn.

Bedford Street. Brooklyn.

Re-elected Vito J. Lopez. Brooklyn.

Bañistas. Coney Island

Coney Island

Coney Island

Y vosotros, ¿dónde os sentís más cómodos fotografiando? ¿Qué os interesa fotografiar?

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