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Exposiciones

A menos de un mes de que empiece el Festival Revela-T se completa el programa, cargado de talleres, seminarios y exposiciones.

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Pese a ser su primera edición, esta gran iniciativa se postula como punto de encuentro para los amantes de la fotografía, que sin duda disfrutaremos con la amplia oferta de actividades que el festival propone desde el viernes 24 de Mayo, comenzando con la inauguración de exposiciones repartidas por todo Vilassar de Dalt y su mercado fotográfico con 12 fotógrafos podrán vender su obra.

Uno de sus platos fuertes son los talleres y seminarios, impartidos por especialistas reconocidos internacionalmente como Quinn Jacobson con su taller de colodión húmedo, Eduardo Momeñe y José Manuel Navia que nos propones una revisión a la teoría y práctica fotográfica o Ilan Wolff quien nos acerca la magia de la cámara oscura.

El programa se completa con una feria comercial, donde diferentes empresas, laboratorios y escuelas especializadas en fotografía analógica contarán con un escaparate incomparable para mostrar sus productos y servicios. Y entre los cuales se encontrará nuestra tienda en el stand 7, así que si no nos conoces es una oportunidad única para ponernos cara y charlar sobre la magia de las sales de plata, además puedes aprovechar y hacerte con algún carrete o papel que tendrán un precio especial para el festival.

Esperamos veros por allí y compartir esa arrozada maravillosa que promete la organización.

Para descargar el programa de mano sólo tenéis que pinchar aquí.

Festival Revela-T, del 24 al 26 de Mayo en Vilassar de Dalt (Barcelona)

Hace unas semanas os anunciábamos la apertura de Argentum, un lugar dedicado a la fotografía en pleno centro de Madrid. La inauguración fue todo un éxito, pero aún estaba lo mejor por venir, un mes de mayo lleno de actividades, talleres y cursos.

Desde Argentum nos proponen iniciarnos el el uso de la cámara y el laboratorio, un paseo fotográfico por el Madrid más clásico de la mano de Eva Setién y, para los más curiosos, un taller de cianotipia impartido por Alberto Gallego.

Programa Argentum

Sin olvidar que de lunes a viernes podemos disfrutar de su servicio de alquiler de ampliadoras por horas, donde descubrir la magia del laboratorio siempre bien asesorados tanto por Eva como por Héctor. Así como hacer uso de su servicio de revelado y copiado o comprar alguna de las fotografías que forman parte de la actual exposición colectiva.

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Inauguración exposición colectiva Argentum

 

Hoy tenemos la suerte de poder presentaros un magnífico proyecto que está a punto de ver la luz, un lugar donde todo amante de la fotografía, con toda seguridad, disfrutará descubriendo, viendo, aprendiendo y aportando su conocimiento.

Argentum es una iniciativa valiente, cargada de energía y de ilusión por hacer de una pasión un modo de vida. Y nadie mejor que Eva Setién, una de las responsables, para explicarnos todo lo que está por venir.

El viernes se inaugura Argentum, un espacio dedicado a la fotografía analógica, pero ¿en qué consiste? ¿Qué vamos a poder encontrar aquí?

Argentum va a ser un espacio centrado en su mayor parte en la fotografía analógica, aunque no descartamos la posibilidad de incluir algo de digital, sobre todo en cuanto a cursos de iniciación a la fotografía, ya que esa es una facilidad del mundo digital, poder ver al instante lo que has hecho y corregir errores.
En lo que se refiere a lo analógico, vamos a disponer de un servicio de alquiler de ampliadoras por horas, bien sueltas o por bonos.
Incluiremos cursos de revelado y copiado en el laboratorio.
También contamos con un equipo de profesionales de la fotografía que cíclicamente y en fines de semana ofrecerán talleres de procesos artísticos hoy en día en desuso (cianotipia, albúmina, colodión húmedo, ambrotipo, etc.)
Y hemos añadido un servicio de revelado de negativos y copiado de fotos en RC y Baritado en diferentes tamaños, con la posibilidad de hacer baños de virados.

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Háblanos un poco del equipo que forma Argentum, ¿qué experiencia tenéis en el mundo de la fotografía y qué aporta cada integrante?

Yo empecé en el mundo de la fotografía con uno de los mejores printers que existen a nivel mundial, Valentín Vallhonrat, quien hizo que me olvidara de todo lo que había aprendido en una academia y partiera de cero. Fue como antiguamente cuando querías formarte en un oficio y empezabas a trabajar en un taller desde abajo. Así aprendí todo lo referente a revelado de negativos, contactos, copiado, virados, retoque con pincel,…Y siempre con la presencia del fotógrafo trabajando al unísono. Así pasaron por mis manos fotos de Javier Salas, Juan Gatti, Alberto Schomer, Javier Vallhonrat, Jordi Socias, Paco Navarro….
Luego colaboré en la creación de otro laboratorio, Cuarto Oscuro, en el cuál trabajé dos años. Y por último, estuve como freelance alquilando cabinas con ampliadoras para realizar trabajos de otros tantos fotógrafos.
En 2008, conocí a Héctor Gomila, la otra parte integrante del equipo, licenciado en Bellas Artes, con quien mantengo una relación emocional y artística.

¿Cómo surgió la idea de apostar tan firmemente por la restauración de la fotografía analógica en una época evidentemente digital como en la que vivimos?

Todo surgió por la necesidad personal de disponer de un espacio donde poder desarrollar nuestra obra volviendo a hacer las fotos con los procesos que más nos seducen. Entonces nos planteamos que tal vez no éramos los únicos a los que esta idea les resultaría apetecible, y decidimos compartir el proyecto.

Resulta muy interesante la posibilidad de alquilar las ampliadoras, ¿cuál va a ser la dinámica? ¿Qué tipo de público va a poder hacer uso de ellas? ¿Serán necesarios conocimientos previos o habrá la posibilidad de aprender todo el proceso de revelado en Argentum?

En principio vamos a disponer de cuatro ampliadoras, con la posibilidad de incluir alguna más, que nos han sido donadas por grandes amigos y amantes de la fotografía. La gente podrá llamar o enviar un mail para pedir cita y disponer de una ampliadora las horas que necesite. Esto se hará, como ya comenté antes, bien por horas o por bonos. Eso sí, como sabemos que se tarda un rato mientras preparas todo para empezar, se ruega a la gente que acuda 15 minutos antes, los cuales no habrá que pagar.
Para todo esto serán necesarios unos conocimientos previos, aunque Héctor y yo estaremos asesorando ante cualquier duda. Para la gente que no haya tenido contacto con el mundo analógico en cuanto a laboratorio se refiere, vamos a tener constantemente talleres de revelado y copiado, donde se aprenderán los procesos para luego poder acceder al servicio de ampliadoras.

Se tiende a pensar que la fotografía analógica se ha reducido a un tipo de público muy especializado ¿cómo vais a acercar este tipo de procesos al público general?

Yo creo que la fotografía analógica ha estado ahí siempre y sigue estando. Te sorprendería cuanta gente muestra emoción en la mirada cuando le comentamos el proyecto. Y no digo sólo profesionales, sino gente de a pie que está deseando volver a sentir la magia de la fotografía de siempre.

En cuanto a las exposiciones, ¿por qué tipo de fotografía vais a apostar? ¿Seguiréis una línea expositiva definida o será un espacio más abierto a todo tipo de propuestas?

Las exposiciones al igual que las tertulias fotográficas que queremos hacer están abiertas a todo tipo de público y todo tipo de temáticas, por supuesto mientras “no hiera la sensibilidad del espectador” o del contertuliano, ni carezcan de un mínimo de calidad.

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Así que ya sabéis, este viernes 26 a partir de las 20h en la C/ Buenavista 32 tenemos una cita con Argentum, que abrirá sus puertas con una exposición colectiva, un vinito y buena compañía.

¡Os esperamos!

Dicen que todos tenemos un hermano gemelo en alguna parte. Yo acabo de encontrarme en el Museo Thyssen con el hermano gemelo de la fotografía documental, el fotorrealismo.  Pero que no os engañe el nombre, ni la maestría de sus autores, no son fotografías aunque lo parezcan, son pinturas hiperrealistas.  Se trata de una corriente pictórica donde la fotografía tomada, después del proceso de revelado, se transfiere al lienzo mediante diferentes procesos como la diapositiva.  Realmente parte de su proceso creativo es igual al nuestro: Percibir, ver, fotografiar, seleccionar; sólo difiere en la última parte, donde es la pintura la herramienta de peso del proceso, la que acapara la fuerza ideológica del género del fotorrealismo.

Paseando por las salas del Museo he observando con detalle cada cuadro, intentando descubrir el detalle de la pincelada o la textura del lienzo. Me ha sido imposible. Son auténticas fotografías pictóricas. Sin embargo a cada paso, asociaba las imágenes que veía con proyectos fotográficos que conocía, y sino fuera porque al mirar alrededor me cercioraba que estaba en una exposición de pintura mi cerebro hubiera asegurado que se trataba de una exposición con autores como Danny Lyon, Stephen Shore o Alec Soth.

Mirad las siguiente imágenes. ¿No creéis que podrían pertenecer ambas imágenes a un mismo proyecto y artista, no son fotografías visualmente al final? ¿No podrían ser gemelos univitelinos?

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FOTO: Stephen Shore. Dewney Avenue, Regina, Saskatchewan.

Blackwell

FOTO: Danny Lyon. USA. 1966. Bikeriders.

FOTO: Danny Lyon. USA. Dayton. Ohio. 1966. Clubhouse.

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FOTO: Alec Soth. Sacred Heart Hall, Green Island, Iowa 2002.

Desde la aparición de la fotografía, la pintura ha luchado por sobrevivir como herramienta de representación de la realidad manteniendo a lo largo de la historia grandes pulsos con la fotografía. Igualmente la fotografía se ha esforzado en tener un lugar en el mundo del arte asignando un sentido a la documentación a través del discurso o el tratamiento de la propia imagen. Esta exposición no sólo muestra lo delgada que es la línea que las separa y como ambas disciplinas se mantienen en continuo diálogo, como ha de ser, sin discusiones interdisciplinares sobre la pureza de una u otra; sino que nos pone frente a una pintura fotográfica, ante una fotografía pictórica, ante un diálogo esquizofrénico desde el que reflexionar sobre el papel de ambas en la documentación de la realidad, en sus respectivos puestos dentro del eterno debate del sentido artístico.

Si estas obras nos muestran la cotidianeidad de una sociedad específica con un resultado casi igual al de muchos fotógrafos documentales, ¿tienen la misma importancia en el mundo del arte?

Si las fotografías documentales muchas veces son idénticas a los cuadros fotorrealistas, ¿quizá usemos demasiados recursos plásticos que artistifiquen el trabajo quitando peso a lo que queremos contar?

¿Quizá debamos ser más interdisciplinares en los proyectos documentales y utilizar en un mismo proyecto diversas herramientas?

Os animo a que vayáis a verla y me ayudéis con esta esquizofrenia. Os dejo el link a la exposición: Hiperrealismo. Del 22 de marzo al 9 de junio de 2013 en el Museo Thyssen – Bornemisza.

 

Con motivo de la exposición El camino del sueño de Alberto Fernández de Agirre, al que ya conoceréis al haber colaborado en el blog con una serie de interesantes artículos y al cual entrevistamos a principios de año, ayer tuvo lugar una animada charla en el Centro de Arte Tomás y Valiente junto a Cristóbal Benavente Sosa, alma mater de Sales de Plata y gran conocedor de la obra de Alberto, es por ello que más que una conferencia tuvimos la oportunidad de asistir y participar en una conversación entre dos profesionales y amigos que discuten sobre fotografía, arte, viajes e inspiración, en definitiva, sobre la vida.

El camino del sueño nos acerca a mundos lejanos en los que se intenta buscar la propia individualidad. Alberto, ante todo, es un viajero, un viajero incansable en busca de nuevas experiencias. La clave está en el cambio que se produce en uno mismo cuando viaja, se vuelve más vulnerable y frágil, y como él mismo afirma, es el momento en el que uno más puede dar de sí mismo. Sin embargo, nos cuenta que esas nuevas experiencias necesarias para fabricar nuevos recuerdos no tienen que estar en relación con situaciones nuevas, si no más bien con un cambio de percepción, lo que se ha llamado evento umbral, el punto de inflexión que hace cambiar la mirada.

Si bien  todas sus fotografías están geográficamente localizadas, no está interesado en reflejar la realidad tal y como se le presenta, si no en mostrar su vivencia y los sentimientos que ese entorno le producen en determinado momento. Es por ello que sus fotografías reciben un cuidado tratamiento, en el que los colores se saturan y las luces se intensifican creando una serie de obras de fuerte carga subjetiva. El propio Alberto habla de las condiciones en las que ha trabajado en múltiples ocasiones, debido a su labor como fotoperiodista, obligándose a forzar al máximo la película. Es éste el efecto que pretende transmitir, pese a que cambió el analógico por el digital, sigue buscando esa bella imperfección que  acerca y humaniza.

Poco a poco, el público va animándose a preguntar a los ponentes, y como en toda buena discusión fotográfica, suscita interés el tema del equipo. Alberto lo tiene claro “la cámara no es más que una herramienta. No puede definirse la obra de alguien por la herramienta que utiliza. Ningún pintor definiría su obra por el pincel que usa, tampoco debe pasar con la fotografía. Lo que la define son las imágenes en sí.” Y como herramienta que es , su manejo ha de ser automático, hay que interiorizar el proceso creativo.

Otro de los temas por los que se pregunta es por la elección de un formato pequeño, poco usual en exposiciones: “He usado el formato pequeño como esencia del viaje. El viaje es un peregrinaje y una búsqueda de lugares y de uno mismo. Además este pequeño formato te obliga a mirar. La exposición es una especie de libro desplegado, que obliga al público a acercarse y buscar detalles. Son pequeñas fotos como pequeños pasos

Para descubrir esos detalles, os invito a todos a acercaros tanto cómo podáis a estas pequeñas imágenes de lugares por explorar realizadas por un verdadero amante de la fotografía “Me siento bien haciendo fotografía, es lo que me gusta hacer. Me siento pleno. Sé un poco quien soy”.

Tras la conferencia, la Asociación Fotográfica La Paz de Fuenlabrada otorgó a los ponentes un premio en agradecimiento por su colaboración en las XIV Jornadas Fotográficas de Fuenlabrada.

Desde Sales de Plata nos gustaría agradecer el haber podido participar activamente en estos Encuentros con el Arte, y la buena acogida que allí nos han dado. Del mismo modo, agradecer a Margo Wiessman las fotografías cedidas de la conferencia.

Alberto Fernández de Agirre, El camino del sueño, Centro de Arte Tomás y Valiente, C/ Leganés 51, Fuenlabrada, Madrid. Hasta el 27 de enero de 2013.

Hace unas semanas, paseando por las agradables calles del Barrio de las Letras, encontramos un espacio blanco cuajado de fotografías polaroids. Ávidos de curiosidad decidimos entrar.

La Galería The Goma presenta como inicio de la temporada expositiva The colours moving de Svätopluk Mikyta, una muestra con dos vías de trabajo muy diferentes, en las que la fotografía está presente de un modo u otro.

Mikyta (Čadca, Checoslovaquia, 1973) perteneciente a la primera generación del eje postcomunista que ha recibido parte de su educación en el extranjero, ha ido realizando una obra muy unida a las raíces tanto históricas como geográficas de la antigua Checoslovaquia.

Esas cuarenta y cinco polaroids que llamaron nuestra atención, pertenecen a un proyecto en que el artista ha venido realizando una instantánea diaria de la ciudad de Nueva York, siempre a lugares públicos, arquitecturas, plazas o calles, con gran importancia de la luz. El hecho de ser polaroids nos habla de la instantaneidad y de la intimidad del propio artista, a modo de diario personal e íntimo.

Pasada esta primera sala, encontramos un trabajo muy diferente. En esta ocasión Mikyta nos presenta su nueva serie Earth. Mediante la recopilación de libros, normalmente dos ejemplares de cada uno, realiza sobre las hojas seleccionadas diferentes técnicas artísticas, contrastando el original con la intervención, en ellas podemos ver el proceso de huecograbado o monotipos, una técnica a medio camino entre el grabado y la pintura con la que se garantiza una obra única, irreproducible. Un trabajo que lleva una gran preparación, tanto buscando los ejemplares concretos de los libros como seleccionando las imágenes que van a ser intervenidas, un laborioso proceso que queda implícito y forma parte del resultado final. Estas obras representan los Altos Tatras, identidad eslovaca, en la que el artista explora el potencial siniestro del pasado de su país natal, al que tan arraigado se siente. Como dice la nota de prensa de la galería, el artista diseña la Historia derrumbando las estructuras propias de los regímenes totalitarsitas.

 

Podéis visitar The Colours Moving en The Goma (C/ Fúcar 12, Madrid) de martes a sábado de 11.00 a 14.00h y de 16.30 a 20.30h hasta el 3 de Noviembre.

Esta temporada hay una cita ineludible, obligada para todo amante de la fotografía. La más completa panorámica de Imogen Cunningham, organizada por el Instituto de la Cultura Fundación Mapfre en colaboración con La Fábrica, realizada en Europa en los últimos veinte años.

La muestra dividida en cuatro grandes categorías: Retratos; Flores, paisajes y bodegones; El cuerpo y la danza; Vida y arquitectura urbana, presenta más de doscientas fotografías que nos acercan a la vida y obra de esta fotógrafa tan completa y con una larga trayectoria artística y un gran reconocimiento por la calidad e innovación constante de su obra.

Cunningham (Portland, Oregón 1883 – San Francisco 1976) abierta a nuevas influencias desde sus comienzos siempre tuvo presente su entorno, al que retrataría en numerosas ocasiones, tanto sus hijos como su pequeño jardín. Algo que ya refleja en sus primeras fotografías tomadas en los alrededores del campus universitario donde cursa Química con la tesis final “El desarrollo científico de la fotografía”, y donde trabajó en el estudio de Edward S. Curtis, aprendiendo la técnica de la platinotipia y el retoque de negativos.

Poco tiempo después, recibe una beca para estudiar en Dresde bajo la tutela del profesor Robert Luther, donde realiza la tesis “Sobre la producción propia de papeles de platino para tonalidades marrones”, un avance más en el estudio de la platinotipia.

A su vuelta a Seattle crea el primer estudio que ofrece un estilo más creativo y expresivo de retrato fotográfico, donde recibirá encargos de personajes de la alta sociedad. Cunningham se esforzó por superar todo convencionalismo en sus retratos, recurriendo a exteriores e incorporando elementos decorativos. Ya se deja ver la preocupación contaste por la ambientación y por la captación de la esencia del retratado.

En 1918 trabaja en el estudio de Francis Brugière en San Francisco, colaborando con el retocado de negativos y fotografías, momento en que tiene la oportunidad de profundizar en la estética modernista por la vía del interés de Brugière en el desarrollo de una nueva forma de fotografía: “el diseño en formas abstractas de luz”, semejante aportación tendrá gran importancia en toda la obra de Cunningham, quien, fundamentalmente, compone mediante la luz.

Pronto experimentará con ideas de exposición múltiple y abstracción, aún no siendo la línea fundamental de su trabajo se vuelven recurrentes a lo largo de su carrera.

Hacia 1921 se produce un giro en la temática de sus obras, vuelve la vista hacia la naturaleza, con formas simples de gran modernidad. Consigue imágenes de gran pureza y claridad de detalle, acercándose a la abstracción más pura.  Algunos motivos florales, cargados de carnalidad, se asemejan a las composiciones de Giogia O´Keefe, a quien conocerá años más tarde. Este tipo de fotografía beberá, en parte, de la fotografía alemana de vanguardia, convirtiéndose en la fotógrafa más avanzada y experimental de toda la Costa Oeste.

En la década de los 30 su obra se populariza, trabaja para la Revista Vanity Fair retratando rostros famosos, aquí su anticonvencionalismo hace prever su futura unión al Grupo f.64, cuyos principios se basaron en tomas con gran profundidad de campo y mayor definición de imagen, produciendo fotos puras, no manipuladas e impresas por contacto, sin retoque alguno, sobre papel satinado. Pero los intereses de Cunningham eran demasiado eclécticos para atenerse eternamente a las definiciones del grupo, su natural afán de experimentación y arriesgar con lo desconocido la llevaron a realizar una única exposición con Grupo f.64.

En sus viajes a Nueva York realiza las llamadas stolen pictures, fotografías de calle tomadas con una Rolleiflex de 6×6, en lugar del habitual formato 12,5×17,5, con más carácter de retratos ambientales que de fotografía periodística, a diferencia de Dorothea Lange que en esta misma época comenzó a plasmar las preocupaciones sociales de la Depresión Americana. En este contexto socio-económico, la venta en galerías desciende alarmantemente, lo que lleva a Cunningham a publicar su trabajo en revistas como principal medio de financiación.

Es fundamental el contacto con la fotógrafa neoyorquina Lisette Model, quien la ayudará a exponer en el Museo de Arte de Moderno y en la Limelight Gallery de Helen Gee -primera sala dedicada en exclusiva a la exposición y venta de fotografía-,  impulsándola a un nuevo reconocimiento y revalorización a partir de 1956.

Nunca abandonará su continua experimentación, así en 1964 usa nuevos tipos de película Polaroid para la revista Aperture, que constituirá su primera monografía sobre su obra, alcanzando con ella gran éxito.

Ya octogenaria comienza preocuparse por la distribución y destino de su obra, tarea que subvencionará  la Fundación Guggenheim. Dicha ayuda más la publicación del libro Imogen Cunningham: Photograps, convierten a Cunningham en una celebridad, llegando a proclamar el Día de Imogen Cunningham en San Francisco el 12 de noviembre de 1970. Su preocupación por organizar su obra toma nueva forma en 1975 con la creación del Imogen Cunningham Trust, para administrar,  promover y comercializar su obra. Para semejante labor, su marchante exigía un signo identificativo en todas las copias hecho por la propia Cunningham, quien en un primer momento propuso que rezara “Al diablo, este revelado es tan bueno como si lo hubiera hecho Imogen”, finalmente reduciéndolo a tres únicas sílabas I-mo-gen, que se traducen del japonés como “ideas sin fin”, que mejor firma concisa y significante para una mujer de energía y creatividad sin límites.

Hasta el 20 de Enero de 2013 podéis disfrutar de Imogen Cunningham en la sala de Exposiciones Azca de la Fundación Mapfre  (Avda, Generla Perón, 40). Lunes 14 a 21 horas, Martes a Sábado 10 a 21 horas. Domingos y festivos 12 a 20 horas. Entrada gratuita.

Anoche, como viene siendo habitual en los últimos años, las galerías madrileñas inauguraron temporada con Apertura2012. Y allí estuvimos, si bien visitamos menos exposiciones de las que nos hubiese gustado, finalmente nos decantamos por un García Alix algo diferente a lo que acostumbra.

Para empezar no se trata de una exposición completa, tan solo es el aperitivo de lo que llegará a ser un proyecto en el que el fotógrafo lleva trabajando desde hace unos años, y que entre México y España va dejando caer breves pinceladas de un todo, todavía incompleto. Quizá sea este el motivo por el cual la exposición no parece tener un nexo común o un hilo conductor entre las imágenes propuestas, lo cual desorienta en cierta medida al espectador, llegándole incluso a defraudar.

Por otro lado, hay un cambio evidente de registro en sus fotografías. García Alix en esta ocasión ha pretendido falsear la realidad mediante su propia mirada subjetiva, algo que el propio título evidencia, Un horizonte falso, que según el autor, hace referencia a  aquella facultad de la mirada que puede cambiar. Este parece ser el concepto que relaciona las veintidós fotografías que nos presenta, pero es un concepto que no resulta estable, al menos no de momento con la serie inconclusa.

Sin duda una apertura de temporada con García Alix es una apuesta segura, pero en esta ocasión nos deja algo insatisfechos, con hambre. A fin de cuentas es solo un aperitivo.

Hasta el 21 de Octubre podéis disfrutar de Un Horizonte falso de Alberto García Alix en la Galería Juana de Aizpuru (C/ Barquillo 44, 1º).

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